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En el día de ayer iba en un taxi camino a mi casa desde mi trabajo.  Como usuaria frecuente de este tipo de servicio, he aprendido con el tiempo a medir el humor del taxista.  Al poco tiempo de montarme por su rostro recuerdo haber pensado algo como “no parece muy símpatico” y yo que hablo hasta por los codos opté por quedarme callada revisando mi celular luego de haberle dado la dirección de mi destino.

taxi

El caballero iba manejando calmado y respetando las leyes, cuando unas tres cuadras más adelante otro taxista le hizo un rebase arriesgado que le obligó a frenar de golpe.  La reacción de quien conducía mi taxi no se hizo esperar, metió su mano debajo del asiento, sacó un arma y dijo “Oh pero que es lo que este tipo quiere, que yo le de un plomazo”.  Imaginen mi horror, con los recientes sucesos, imaginen lo que pasó por mi cabeza, pensé en mis hijas, en el peligro en el que me encontraba y en aquel momento pedí a Dios lo que siempre pido “Dame sabiduría señor”.

Le dije en tono firme “Hey, tranquilo, dime si esta es la actitud porque yo aspiro pasar noche buena con mis hijas”, al momento que tomaba mi celular y le enseñaba una foto de mis dos hijas pequeñas.  Lo vi mirarme a los ojos confundido y pensé “bueno lo hice dudar” y continué “yo le pago su servicio, déjeme aquí que yo quiero ver mis hijas crecer”.  El bajó su arma, la puso debajo del asiento y con actitud contrita me dijo “Ay señora perdóneme, es que estoy tan presionado, tengo problemas con mi ex-mujer, ando desde las 6 am en la calle y casi no he comido nada, estos tapones que hacen que uno no gane casi nada…mire quédese tranquila que yo la llevo”.

En ese momento le dije “Mire usted supo lo que pasó recientemente verdad?, oiga a esa mujer que hoy no tiene a su esposo (y le puse el video de la esposa del Sr. Juan De Los Santos y el video de la entrevista de la esposa de quien cometiera el hecho de sangre)”.  Pude escucharlo sollozar, le dije “Amigo, escuche a esas mujeres, imagine lo que pasa cuando usted le da un plomazo a otra persona, usted no mata uno, usted mata a toda una familia”.

Le pregunté si tenía hijos y me dijo que si, le pedí pensar en sus hijos que iban a cargar con la culpa de lo que el hiciera, que quedarían marcados de por vida o con un padre ausente por estar muerto o con un padre ausente por estar preso.  Le dije que pensara en los momentos importantes que le faltaban por vivir con sus hijos, disfrutar de sus nietos.  Tuvo que estacionarse por unos minutos y ambos lloramos, creo que fueron lágrimas de desahogo y frustración.

Cuando llegamos a mi destino, le pagué su servicio y le dije “Míreme bien a la cara, mire la foto de mis hijas, esas niñas pudieran ser a las que deje huérfanas si un día va por la calle, alguien le rebasa y usted no controla su ira.  Ahora, muéstreme la foto de sus hijos” y el sacó dos fotos 2X2 de su cartera y le dije “mire las fotos, los ve?, ellos podrían quedarse sin usted, podrían ser, de todos los afectados por un plomazo, quizás los más importantes para usted”.

Me dio las gracias y me prometió tratar de calmarse, de que las cosas no le afectaran tanto.  Yo subí a mi casa preocupada por el camino que llevamos, por esa ira incontrolable que pareciera brotar de todos, por la falta de tolerancia y humanidad en la que estamos sumergidos.  Dios nos proteja a todos…algo en esta sociedad debe cambiar y pronto.

Karolyn Castro ©

2 Replies to “A ti que lloraste conmigo ayer”

  1. Gracias a Dios por iluminarte y usarte como instrumento para llevar un poco de paz a al corazon atribulado de ese hombre. Se me oprimio el corazon y se me hizo un nudo en la garganta leyendo tu historia pudiendo imaginar solo un poco tu angustia en ese momento. Dios tenga misericordia de este pueblo, al que considero aun noble y bueno.

    Te deseo una Navidad llena de la Paz y el Amor de Cristo Jesus. Que Papa Dios tenga cuidado especial de ti y tus poojitas.

    Un abrazo!!

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