goodbye
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No existe memoria que no tenga tu nombre, algunas tan viejas que ya el tiempo ha borrado un poco su claridad.  Fuiste una madre ejemplar, de eso no hay duda.  Recuerdo tus manos, con un par de dedos afectados por una artritis que te la causó lavar mis uniformes a mano en un época donde las lavadoras no podían ser compradas por la clase media baja  a la que pertenecíamos.  Pero tus manos eran hermosas, nunca con uñas largas o pintadas pero siempre con algo que dar, ya fuera una caricia, un plato de comida o una buena tabaná cuando me lo merecía.

Cuando pasé a bachillerato recuerdo como me contaste que no terminaste el octavo de primaria porque no entendiste nunca el inglés y discutiste con una profesora del Instituto de Señoritas Salomé Ureña.  Llegaste a tu casa y dijiste, no vuelvo a la escuela y años después me admitiste que fue lo más estúpido que habías hecho en tu vida.  Ese día me dijiste “lo único que puedo darte es educación para que cuando yo no esté tu puedas valerte por ti misma y no necesites aguantar nada por un plato de comida, porque yo fui dichosa de encontrar un hombre como tu padre pero muchas no lo son”.  De ahí en adelante ese fue tu mantra…me lo repetías incesantemente como para taladrarlo en mi memoria.

Aquel día que me rompieron el corazón por primera vez tus manos acariciaron mis cabellos y me dijiste “No importa, no te merece si no supo ver tu verdadero valor, el se pierde de tener la muchacha más linda e inteligente de todo este país”.  Era una adolescente y pensé que era tonto lo que me decías pero en secreto tus palabras me las auto-repetí hasta el cansancio…y pienso que muy dentro me llegué a creer que era la muchacha más linda e inteligente de todo el país…y cuando lo decías con ojos de adoración papí me decía bajito “no del país, de todo el mundo”.

Ese Viernes fui sola a recoger a la Universidad la comunicación sobre la beca, la respuesta fue positiva, estaba becada a un 100% y corrí al primer teléfono público para llamarte y tu le gritaste a papi “tenemos una universitaria! y en la mejor universidad del país, ellos vieron que ella vale lo que pesa en oro”  (descubrí luego que había descompletado el pasaje y tuve que irme caminando desde la Lincoln con Independencia hasta la casa pero durante todo el camino abría aquella carta que decía “tenemos el placer de comunicarle que ha sido elegida como becaria a un 100% de este centro educativo”).

Cuando nuestra relación evolucionó a una más adulta, te pedía consejo para todo, creo que eras algo así como una enciclopedia viviente de sabiduría cotidiana y yo me acostumbré a depender de ello.  Por eso odié tanto que el Alzheimer nos robara eso…”échale agua al vino” siempre me decías como modo de aplacar ese ímpetu que había heredado de los “Castro”.

Nunca te vi hacer alarde de lujos, poco te gustaba maquillarte (de ti lo heredo) y siempre hiciste énfasis en que lo importante era estar limpio y bien combinado.  Pero tus manos, siempre recordaré tus manos.  Esas que me nutrieron hasta el cansancio, esas que el tiempo arrugó y que hoy yacen silentes a tu lado, ya sin vida pero tan llenas de satisfacción.

Luchaste hasta el final, haciendo honor a tu nombre y a la estirpe de mujeres Guerreras que te presiden.  Te aferraste a la vida, talvez por ese afán de siempre cuidarme, de no dejarme sola.  Pero fueron 14 años de infertilidad, embarazos perdidos y una bebé que murió luego de nacer para por fin tenerme en tus brazos…hoy que soy madre y que libré una lucha algo similar puedo entender tu fascinación conmigo.  Ahora comprendo las llamadas, las preocupaciones, ese brillo en la mirada cuando me veías llegar…

Al final…llegaba la niña más linda e inteligente de todo el país…o como hubiese susurrado papi…”del mundo”.

Karolyn Castro ©

En honor a mi madre M. Heroína Díaz Castro Agosto 23, 1931 – Octubre 13, 2015

2 Replies to “Adiós Heroína…adiós Guerrera…”

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