campamento

El verano trae consigo un dilema para aquellos que tenemos hijos en edad escolar.  El cierre de los colegios por un par de meses representa, hay veces, hasta una sacudida a nuestro presupuesto.  Los campamentos de verano, cada vez más populares, eran una opción casi que obligatoria en mi vida.  Sin embargo, con la llegada de Isabella (mi segunda hija) el presupuesto se hizo más corto y el año pasado decidí no enviarla a campamento de verano.  En ese momento nos turnamos entre su padre, sus abuelos y yo para, tomando vacaciones, planificarle una agenda de actividades similares a la de un campamento.

Sin embargo, este año se me presentaba un nuevo reto! no había días de vacaciones que tomar, las agendas de todos andan bien apretadas y yo me quedaba con un verano largo en frente, dos niñas sin “nada” que hacer y un presupuesto que no me permitía pagarles el convencional campamento de verano.

Pero yo amo los retos y este era uno que estaba dispuesta a superar.  Fué así como una noche me senté a planificar el campamento de verano.  Trabajando fuera de casa de Lunes a Viernes decidí romper paradigmas y utilizar cuanto recurso tuviera a mi alcance para hacerle un verano divertido a mi hija.  Inicié planificando las actividades del día apoyándome en la señora que las cuida, no quería que se pasaran viendo la televisión en mis horas de ausencia.

Fue así como planifiqué para cada día lo siguiente:

La hora de lectura – Para mi hija de 6 que ya sabe leer, es una oportunidad de ponerla en contacto con los cuentos y libros de su edad que le incentivarán la lectura.  Programé una hora para que lea y luego me cuente cuando yo regrese del trabajo lo que leyó, esto le incentiva la lectura comprensiva, algo que en posteriores años escolares le será de utilidad.  Para la pequeña es un momento de “manosear” libros de su edad, esos interactivos con sonidos, y aunque no sabe leer, es una oportunidad para irle tomando amor al proceso de agarrar un libro.

La hora de pintar – En este momento ambas se sientan juntas a pintar un dibujo que guardarán a mami o a papi o a los abuelos.  Esta actividad ayuda a la pequeña a desarrollar su motora.

La hora de la creatividad –  Utilizando masilla es el momento de crear obras de arte que mami va admirar cuando llegue de la oficina.  Es increíble escuchar las historias detrás de las creaciones de mi hija de 6!.  Para la de 2 es un momento que le ayuda a ir desarrollando su motora.

La hora del juego –  En esta hora le pedí a la grande que use su creatividad y que utilizando los juegos que tiene en casa invente juegos que pueda realizar con su hermana de 2.  En un inicio no pensé que tendría éxito pero ambas lo aman y mi hija mayor se siente como la “profesora” de Isabella y las historias que escucho cuando llego de la oficina son maravillosas.

Estas cuatro horas, están divididas en dos horas en la mañana y dos horas en la tarde.  Les dejo así espacio para ver una hora de televisión, para la hora de la siesta y para jugar libremente y de manera separada con sus juguetes.

Y aquí viene lo chulo!….mami no quería perderse de participar en todo, así que en las noches he creado un campamento de verano para cuando llego de la oficina.  Durante esta semana estamos trabajando la cocina! y Francesca, mi hija de 6, es la que ha estado cocinando la cena bajo mi dirección.  Me pidió grabarle unos vídeos que estaré compartiendo luego con ustedes hablando de cada plato que cocina y hemos documentado cada uno de sus experimentos.  Esta ha sido una actividad exclusiva para ella por su edad….Isabella se nos trata de meter en la cocina buscando participación y la hemos puesto a contar mostacholis y meterlos en un envase, mientras ambas nos reímos a carcajadas.

Al cierre de cada semana les compartiremos los campamentos nocturnos en la casa.  Aunque cenamos algo más tarde cada noche y yo quedo exhausta…hemos descubierto que este campamento de verano es todo un éxito!.  Como madre mi meta ha sido incentivarles la imaginación, el amor por los libros y  la creatividad durante el día, al disminuir o asegurarme que tengan actividades que completar que las alejen del televisor (apoyándome en la señora que las cuida.  En las noches, la meta es crear un vínculo más fuerte con ellas al realizar actividades juntas un poco diferentes que no podemos realizar durante los meses de colegio.

Así damos inicio a nuestra serie “Un campamento de verano diferente”, con la cual esperamos mostrarte que aún con tiempo reducido y con presupuesto recortado, si se puede hacer algo diferente y divertido.  Este ha sido el reto que asumí como madre y que me dispongo compartir contigo.  Invita a los abuelitos, a los tios, a los padrinos…todos pueden ser parte de tu campamento y vas a ayudar a tu hijo a relacionarse con sus familiares y amigos durante todo el proceso.

Un verano diferente es posible! y nosotras te mostraremos como!

Karolyn Castro ©

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