coney-island-647985Con unas 17 ciudades visitadas alrededor del mundo, debo admitir que la ciudad que cautivó el corazón de esta guerrera, fue sin duda alguna New York.  Yo misma quedé escandalizada cuando por primera vez pisara la “Gran Manzana” y me enamorara a primera vista ya que no había recibido información muy positiva de ella.  Sin embargo, cuando algo se mete en mi cabeza, los que me conocen saben lo tenaz que puedo llegar a ser y  yo había decidido que conocería New York.

Esta es la primera entrega de una serie titulada “Conociendo New York”.  A mi edad ya he aprendido a convivir con la niña de unos 6 ó 7 años que habita dentro de mi corazón.  Así que cuando decidí viajar a New York por primera vez, el primer punto de mi lista era visitar Coney Island.  Siempre me han maravillado las ferias, los carruseles y las manzanas acarameladas o las gigantescas estrellas giratorias, Coney Island era algo así como la meca.

Muchas personas cercanas que me conocen por ser una “Disney freak” como nos llaman a los fanáticos de Disney me insistieron mucho que iría a Coney Island a aburrirme porque bueno ya había experimentado lo “high tech” del parque de diversiones más famoso del mundo.  Pero soy Canceriana (no creo en horóscopos pero en esa parte si que pegaron), soy romántica y tengo una fascinación por lo antiguo, las tradiciones.  Así que nada ni nadie pudo disuadirme de visitar Coney Island.

Salimos a eso de las 9:30 am y tomamos el “D” (ya entenderán el lingo con las futuras entregas), el tren que nos llevaría a nuestro destino, les juro que ya escuchaba la música y podía oler las palomitas de maíz.  Mi primera recomendación es que deben hacer esta experiencia con personas que estén dispuestas a disfrutar con ustedes y vivir como si fueran niños de 7 años, alguien que se entusiasme y que salte a todo contigo, de lo contrario la experiencia no será divertida.  Del mismo modo si no te gustan los parques de diversiones a la vieja escuela, no vayas por ir…no le verás la magia.

Cuando nos desmontamos en la estación de Coney Island casi que mi acompañante tuvo que frenarme (cuando me entusiasmo o estoy pensando en algo intensamente camino muy rápido).  Solo puedo describirles mi primera visión al salir de la estación con una frase “It’s Sugar!”….justo al frente…dulces…dulces…dulces..y más dulces.  El aroma frente a la tienda gritaba “sugar crush” y yo amé que ese fuera mi comité de recepción.

IMG_4210

Luego iniciamos el recorrido hacia el parque en si, algo que adoro de New York es todo lo que se camina, es una manera de ejercitarse fabulosa y además en cada esquina encuentras un tesoro, para los ojos que estén prestos a ver más allá de lo que los aburridos tours pre-fabricados te enseñan. Así que yo amé la manera como conocí New York, de la mano de un experto con más de 20 años viviendo en la capital del mundo.  Tuvimos la suerte de encontrarnos antes de llegar al parque con varios clubes de Harley que exhibían sus maravillosas motos y sus chaquetas de cuero y sus looks de chicos y chicas malos pero con un corazón aventurero que latía junto al mio ese día.

Tuvimos la fortuna de disfrutar de una exhibición de carros antiguos o carros “pimpeados”.  Fue súper divertido ver que en muchas ocasiones yo (que soy pequeña) era más alta que los vehículos.  Ayudó mucho tener la perspectiva masculina sobre los carros y comprender la fascinación que hay debajo del bonete o capó (quien diría que un paseo a Coney Island se convertiría en toda una experiencia de aprendizaje automotriz).  Por eso New York te sorprende…por sus destellos inesperados de aprendizaje donde quiera que vayas.

IMG_4243

Como pueden ver, me compré mi gorra clásica de NY (no eres Newyorker si no tienes una) y aquí viene una recomendación, por favor no salgan corriendo al parque, deténganse en las tiendas que bordean toda la calle que les lleva al centro de la acción.  Encontraran tesoros como hice yo.  Adquiriendo mi primer treasury box de porcelana a un precio súper.  Tambien la entrada esta llena de memorias del Coney Island antiguo, incluyendo una réplica de la “Srta. Coney Island” y una bellísima maqueta del parque en sus inicios.  Por ende, es una parada que deben hacer.

No dejen de disfrutar la gastronomía de Coney Island, desde sus famosos hot dogs (es donde se celebra el concurso anual de comelones de perros calientes), sus fish and chips (pescados y papas fritas), sus manzanas acarameladas, sus helados suaves o sus pretzels con mostaza.  No es un dia para llevar dietas, no es un día para ponerse a contar calorías.  Es un día para volver a ser niños y dejar que nuestro sentido del gusto nos deje llevarnos entre las papilas gustativas un poco del sabor de este lugar maravilloso.

IMG_4213

Si se animan a bañarse en Coney Island Beach, les invito a empacar traje de baño y prepararse a darse un chapuzón.  Su playa (les juro que el agua más fría que he tocado con mis pies) carece de palmeras y la arena no es tan blanca como la nuestra, pero es definitivamente una experiencia que pienso hacer cuando pueda volver a Coney Island en verano.  Sin embargo no pude resistir remangar mis pantalones (era Septiembre pleno otoño) y meter mis pies en el agua.  Hace años tengo ese ritual y en cada costa que visito me gusta mojar mis pies, mirar al horizonte y reflexionar en lo lejos que ha llegado esta guerrera.

victory coney island

Tienen un acuario que pueden visitar (yo no pude porque cierran a las 4 pm y no llegamos a tiempo pero he ahí otro incentivo más para visitar Coney Island nueva vez), puedes montar bicicleta, caminar, sentarte a reflexionar en una de sus innumerables áreas. Puedes jugar los juegos de feria, que se ganen un peluche para ti o comprarte un algodón de azúcar o meterte en la casa del terror.  Es momento de ser niños, de reír, de molestarse y olvidarse de los compromisos que traen los trajes de trabajo y el rush hour.

coney island

Hasta que llega el momento mágico de Coney Island.  Les juro que a las 4 pm. ya estaba agotada, pero mi acompañante insistió diciéndome que Coney Island había que disfrutarlo de noche y, no mintió, que maravillosa experiencia.  Es el atardecer más maravilloso que he experimentado en mi vida, sentarme a ver el sol esconderse en el horizonte mientras las luces de Coney Island convertían la noche en un espectáculo aún mas maravilloso, mas colorido.  Así despedí a Coney Island con un hasta luego, mientras mis carcajadas de alegría se mezclaban con las carcajadas y los gritos de alegría de cientos de personas, que como yo, aun mantienen vivo a ese niño dentro de si.

Si quieren ver unas cuantas fotos de mi aventura, las podrán encontrar en nuestra galería de imágenes en el Album “Coney Island – Conociendo NY”

6 Replies to “Conociendo New York – La mejor guía para visitar Coney Island”

  1. Excelente articulo, soy amante de las ferias antiguas y una NYLovers, en mi próxima visita no dejo de ir a Coney Island.

  2. Hola Givanna me alegra…soy NY Lover también y viajo muuuuucho a esa ciudad. Te cuento que Coney Island me encantó! la experiencia de NY la hago con todo y el subway y la verdad que te recomiendo ir….es mejor comprar la banda que te permite montarte en todo….rondan los 35-40 dólares, pero si no quieres es aun un lugar donde ir a pasar el dia sin montarse en todo solo en un par de atracciones….Disfrútalo y me encantaría saber tu experiencia cuando vayas.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *