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Hace años, cuando se construía el paso a desnivel de la Avenida 27 de Febrero, una mujer se lanzó al vacío dejando en la orfandad a 3 niños.  Las noticias compartieron que la señora había dejado una carta donde decía que debía cincuenta mil pesos y que eso lo había llevado a tomar la decisión de quitarse la vida.  

Hoy, hace unas horas una amiga caminaba por el malecón donde personal de rescate trataban de recuperar el cuerpo de una mujer que se lanzó al mar luego de una discusión con su esposo.  A mi amiga le tocó la triste tarea de acompañar y darle agua al esposo con un mar picado de fondo, preludio de un desenlace fatal .  

La razón de este proyecto, de contar las historias de mujeres, es buscar que al ser leídas por otras mujeres, estas se conviertan en fuente de fortaleza para aquellas que, en medio de sus propias batallas, puedan sentirse solas.  Si una de estas historias toca a alguna mujer en el mundo y le mueve a seguir su lucha, si le ofrece solaz y fuerza, mi trabajo habrá comenzado a dar sus frutos.

Sin embargo, encontrar mujeres que quieran mostrar sus cicatrices no es sencillo, se nos ha educado en una sociedad que nos dice que no se cacarean las alegrías porque la envidia tiene el sueño ligero pero a la vez que no debemos tampoco contar nuestros problemas.  En pocas palabras, siento que se nos motiva a quedarnos con todo dentro hasta que se nos carcoma el alma.

Soy de las que lloro, sonrío y exploto como un volcán, no conozco puntos medios en cuanto a decir lo que siento.  Luego de la tempestad, con orgullo muestro aquella herida, abierta, horrible, sangrando…miro a la cara a otra Guerrera y le digo, mírame, no me venció…a ti tampoco lo hará.  Ojalá nuestra sociedad deje de tachar a quienes expresan lo que sienten y que las mujeres dejemos de ser ollas de presión para convertirnos en agentes de cambio.

Esta entrada no tiene palabras bonitas, no tiene edición ostentosa.  Esta entrada tiene rabia, dolor, tristeza de que no pudimos salvarte.  No se tu nombre, solo se que eres una Guerrera menos. 

Karolyn Castro ©

4 Replies to “Crónica de un suicidio – Una Guerrera menos”

  1. Papa Dios lleve consolación a la familia que deja y permita que este mensaje llegue a quienes lo necesiten. Que el Señor haga de este sitio un instrumento para su maravillosa obra. Un abrazo amiga!!

  2. Muy muy triste amiga, luego vi en las noticias, un esposo, 3 hijos, dos adolescentes, una más pequeña, todos víctimas de una tragedía que los marcará de por vida. Que gran tristeza.

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