Cuando quedé embarazada una cosa tuve clara desde un principio…mi hija tomaría la teta.  Creo, y estoy segura que no me equivoco, fue el tema sobre el que más leí durante mi embarazo.  Tuve la dicha de amamantar a mis dos hijas hasta cerca de los dos años de edad cuando ellas solitas decidieron destetarse y cuando mi suplido congelado de leche materna llegó a su fin, las moví ya a una fórmula de seguimiento.

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Wow, dos años!, honestamente no pensé que se me daría tan fácil puesto que trabajaba  jornada completa fuera de casa.  Pero dicen por ahí que cuando hay el deseo y la pasión por hacer algo, se encuentran los medios.  Y precisamente eso hice yo, encontré los medios y hoy que ya mis hijas están creciditas me queda la satisfacción de haber logrado alimentarlas de mi pecho por dos años.

Hay miles de artículos sobre los beneficios de dar el seno, en este los que enumero son los que yo experimentara en mi proceso personal de lactancia.  El cómo influyó la lactancia en mi proceso de maternidad vista desde mi propio corazón.

  1. El factor económico:  Un bebé acarrea consigo gastos (y muchos!) por lo que si Dios y la naturaleza me daban la capacidad de alimentar a mis hijas de gratis, bueno yo iba a poner mucho empeño en lograrlo.  La inversión que hice en comparación con la compra de fórmula fue mínima, invertí en una bomba de ordeñarme eléctrica y las bolsitas para congelar la leche materna, luego que regresé al trabajo invertí en unas fundas para poder esterilizar las partes de mi ordeñador en el micro-ondas de la oficina.  Mis dos hijas hicieron intolerancia a la proteína animal por lo que tuve que hacer ajustes algo drásticos en mi alimentación para poder seguir lactando a ambas, pero es la mejor decisión que he tomado en toda mi vida.

  2. Amamantar era mi súper poder:  No se como explicarles el sentimiento de súper heroína que me llenaba al saber que yo era la proveedora exclusiva del alimento de mis hijas.  Como trabajaba fuera de casa poder lograr establecer un método que funcionó para suplir el alimento de mis hijas aunque no estuviera en la casa fue, para mi, uno de los mayores logros que he tenido en mi vida.  Recuerdo cuando mi hija mayor tenía unos 9 meses que me enviaron de viaje fuera del país, lloraba pensando como eso afectaría mi suplido pero cargué con mi ordeñador a la ciudad de  Chicago, allí durante toda una semana me ordeñé los senos, la guardaba en el refrigerador de mi habitación y al terminar los 5 días de entrenamiento regresé a mi país cargando mi leche materna.  Puedes registrar tu leche materna en pequeñas neveritas de hielo con hielo frizado.  El tener un banco de leche en casa y haberme mantenido el suplido intocable fueron uno de mis más grandes logros.

  3. Dar la teta era un alimento para mi alma:  Les cuento, al trabajar fuera de casa me asaltaban sentimientos de tristeza por estar tanto tiempo lejos de mis hijas.  Al tomarme el tiempo que la ley me proporciona para extraer mi leche materna me sentía que estaba cerca de mis hijas y al llegar a casa con su lechita y ver ese banco de leche en el refrigerador me hacían sentirme parte indispensable de su crianza aún estando lejos.  Creo que no solo las alimentaba a ellas sino que alimentaba mi maternidad al mismo tiempo.  Luego de haber sufrido de infertilidad y sentirme un poquito menos mujer por no quedar embarazada con los métodos naturales, amamantar me devolvió esa seguridad en mi capacidad de ser mujer…en mi tuvo un efecto sanador.

  4. Te conviertes en agente de cambio:  Es penoso que la tasa de lactancia materna sea tan baja en nuestro país, solo entre un 6-8%.  Los beneficios son incalculables y a mi me encantó ser agente de cambio entre mis amigas y conocidos.  Muchas mujeres me han agradecido el  haberles inspirado a dar la teta a sus hijos y yo me siento orgullosa de eso.

  5. Recuperación rápida del parto:  Mis partos fueron partos asistidos por cesárea y un mito es que la leche no te baja inmediatamente o que es imposible lactar.  En mi caso puedo dar fe que esto no fue así, el calostro duró unos 4 días en cada parto y de ahí bajó mi leche materna.  Muchas amigas que han sido sometidas a cesáreas han tenido recuperaciones algo traumáticas pero en mi caso el mismo ginecólogo se sorprendía de la pronta recuperación que había experimentado.  En todos mis libros hablaba de que hay una recuperación más rápida cuando se lacta pero yo pensaba que esto solo era en el caso de partos naturales, en mi caso funcionó a la perfección.

Dar la teta no solo fue un acto de amor hacia mis hijas, fue un acto de amor hacia mi misma que tuvo beneficios que todavía hoy cosecho y que seguro cosecharé durante toda mi vida.

Karolyn Castro  ©

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