fbpx

English

After you have spent 7 years fighting infertility and you find yourself blessed with a child, there’s a mix of emotions you have to deal with, one of them is fear.  You live with fear for quite a while, my oldest is 8 and I still fear many things.  However, one day, you wake up, you look back and you find out that God and life gave you an amazing pair of wings (in my case two girls) that take you to places you never thought you would see and that give you the strength you never thought you would have.

Motherhood does that, transforms you into a heroin of bruised knees and sleepless nights.  My mother and other friends would say a quote that I hated when I was fighting infertility “the day you become a mother you will know what I am talking about”.  Years later, I can say that they were right.  I did know how to care for a child, I knew the huge amount of love I had inside waiting to explode and I knew I was going to be one great mom (not perfect…just a great one).  But, I didn’t know how strong I was going to become or the extra pair of eyes or “sixth sense” I was going to develop

See, my strength has been put to test quite a few times.  When my oldest was 9 months old, her grandma had an accident with her, they both fell down the stairs.  Her granny hugged her tight and got to broken ribs but when she hit the floor the baby flew away hitting her head with a wall.  I was arriving to pick her up from work and heard the screaming.  The baby was semi-conscious, her head looked swollen.  Like a general in the middle of war I started to bark orders, and in the middle of the crying I shouted, God gave it to me, he won’t take it away.  Now…move it!.

We drove to the hospital in complete silence, I kept talking to Francesca, telling her all the amazing things we would do together and in silence, telling God to take my life instead.  4 days later we were discharged from the hospital.  She had a brain fissure that didn’t  completely crack, we were “lucky” said the doctor, yes, we were lucky that it was her paternal grandmother who held her and protected her even beyond her own safety.  But, we had the mercy of God, I am sure he heard my prayers that day all the way to the hospital.

Two days after we were home, I collapsed.  My hips couldn’t support me, they hurt like hell.  I had nightmares for months and the memories of that night still haunt me eight years later.  After that day, I knew, as mothers, we are made of something different.  Soft and indestructible, capable of purring and roaring, we are a special type of warriors.  Our lives no longer matter, our hearts walk out of our bodies.  The owner of our souls, call us mommy and there’s nothing we wouldn’t do, there’s no greater love.

The day they were born, that’s when I knew what love was, what a warrior I was.  And just when I think I can no longer keep going…I hear them say “mommy, I love you” and, magically, my superpowers are back again.

Karolyn Castro – Team Guerreras ©

This song still brings tears to my eyes…it held me thru all my years of infertility (10 years in total) and up to this day it carries me thru motherhood.  If you are struggling with infertility, hold on tight, sending my prayers, positive vibes…I know how it feels.

 


Karolyn Castro

Founder and Executive Director Team Guerreras © .  Dominican creative writer, co-founder of  Dominican Writers Association de NY.  She specializes in statistical forecasts and business intelligence.  Mommy of Francesca and Isabella.  She is totally in love of living, passionate about traveling, good food, a warrior and definitely much more than just curves.  

 

Español

Después de haber pasado 7 años luchando contra la infertilidad y te encuentras bendecida con un bebé, hay una mezcla de emociones dentro de ti, una de ellas es el miedo. Aprendes a convivir con el miedo por un buen rato, mi hija mayor tiene 8 años y todavía le temo a muchas cosas. Sin embargo, un día, te despiertas, miras hacia atrás y descubres que Dios y la vida te dieron un asombroso par de alas (en mi caso dos chicas) que te llevan a lugares que nunca pensaste ver y que te dan la Fuerza que nunca pensaste que tendrías.

La maternidad hace eso, te transforma en una heroína de rodillas raspadas y noches sin dormir. Mi madre y otros amigos solían decirme algo que odiaba cuando estaba batallando la infertilidad “el día que te conviertas en madre sabrás de lo que estoy hablando”. Años más tarde, puedo decir que tenían razón. Yo sabía cómo cuidar a un niño, sabía la enorme cantidad de amor que tenía dentro esperando a explotar y sabía que iba a ser una gran madre (no perfecta … sólo una gran madre). Pero, no sabía lo fuerte que iba a llegar a ser,  ni el par de ojos extra, ni el “sexto sentido” que iba a desarrollar

Mira, mis fuerzas se han puesto a prueba varias veces. Cuando mi hija mayor tenía 9 meses de edad, su abuela tuvo un accidente con ella, ambas cayeron por las escaleras. Su abuela la abrazó con fuerza durante toda la caída y se fracturó las costillas, sin embargo, cuando golpeó el suelo mi hija voló golpeando su cabeza contra una pared. Estaba llegando del trabajo justo en ese instante para recogerla y escuché los gritos. Mi bebé estaba semi-consciente, con la cabeza hinchada. Como un general en medio de la guerra comencé a ladrar órdenes, y en medio del llanto grité, Dios me la dio, no va a quitármela ahora. A movernos !.

Fuimos al hospital en completo silencio, seguí hablando con Francesca, diciéndole todas las cosas asombrosas que haríamos juntas y en silencio, pidiéndole a Dios que si debía llevarse a alguien, que tomara mi vida en su lugar. Cuatro días más tarde nos dieron de alta del hospital. Tenía una fisura en el cráneo que no se desplazó, tuvimos suerte “, dijo el médico, sí, tuvimos suerte de que fue su abuela paterna quien la sostuvo y la protegió incluso más allá de su propia seguridad. Pero, tuvimos la misericordia de Dios, estoy segura de que él escuchó mis oraciones ese día todo el camino hasta el hospital.

Dos días después de que estuviéramos en casa, me desplomé. Mis caderas no me podían sostener, me dolían terriblemente.  Tuve pesadillas durante meses y los recuerdos de esa noche todavía me persiguen ocho años después. Después de ese día, yo sabía, que como madre, estamos hechas de algo diferente. Suaves e indestructibles, capaces de ronronear y rugir, somos un tipo especial de guerreras. Nuestras vidas ya no importan, nuestros corazones andan fuera de nuestros cuerpos. El dueño de nuestras almas, nos llama mamá y no hay nada que no haríamos, no hay mayor amor.

El día en que nacieron, fue cuando supe lo que era el amor, la verdadera guerrera que era. Y justo cuando creo que ya no puedo continuar … las oigo decir “mamá, te amo” y, mágicamente, mis super-poderes están de vuelta.

Karolyn Castro – Team Guerreras ©

Esta canción todavía me hace llorar…me acompañó durante todos mis años de infertilidad (10 en total) y, hasta el día de hoy, me acompaña a lo largo de mi vida como madre.  Si batallas contra la infertilidad…agárrate fuerte, yo se lo que se siente.


Karolyn Castro

Fundadora y Directora Ejecutiva Team Guerreras © .  Escritora creativa Dominicana, co-fundadora de la Dominican Writers Association de NY.  Especialista en pronósticos estadísticos e inteligencia de negocios.  Mami de Francesca e Isabella.  Enamorada de vivir, apasionada por los viajes y la buena comida, guerrera y definitivamente, mucho más que curvas.

 

One Reply to “Having a child, the way you become a super-heroine!”

  1. Excellent Karolyn, It sounds just like you and the power of your passion and spirit. I could not stop reliving that moment and at the same time, your mother came to my mind… just thinking… The amazing woman that created you and force you to be a Warrior… As You are.. as We are…. I believe that day God gave a precious gift to Franchesca, we can see it in her… And you will continue this story 15… 20 years after and you will see the treasure God gave to both of you that remarkable day… Love you

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *