infidelity

Durante semanas he visto como los medios de comunicación, las redes sociales y el público en general, se hacen eco de una situación de infidelidad de una figura pública.  Como mujer, me llena de indignación y lástima, ver que nuestra sociedad pueda darle carácter de “celebridad” o connotación de “chiste” a una situación que es un claro reflejo de falta de respeto y valoración a la mujer.

Como en un circo, las redes sociales se han llenado de bromas y comentarios que lejos de hacer ver o sentir esta situación como un acto a ser repudiado…lo hacen ver más bien como un acto a ser celebrado.  Para mi, un hombre no solo se define por las características fisiológicas que así lo catalogan desde su nacimiento.  Una parte importante de ser un “hombre” es tratar a las mujeres con el debido respeto, y yo pudiera agrupar el respeto en tres grandes actos, reflejos todos de amor hacia una mujer.

  1.  Un hombre no objetiza a una mujer:  Vivimos en una sociedad donde la mujer se ha visto muchas veces en la necesidad de explotar su cuerpo para ganar notoriedad o inclusive recibir cosas que por derecho le corresponden.  Un hombre sabe que el valor real de una mujer no lo define su cuerpo, ni su físico…sino su alma.  Un hombre ve a la mujer como su igual, como su pareja y lejos de ponerle valor a las partes de su cuerpo…es ella la que le pone valor a su vida.

  2. Un hombre tiene la capacidad de controlar sus deseos sexuales:  El hombre es capaz de controlar sus deseos sexuales.  Es capaz de esperar, cortejar, de guardarse solo para aquella con quien desea compartir una vida.  Un hombre real mantiene a una mujer feliz, ejerce la monogamia, construye un hogar y conoce el justo valor que su mujer tiene.

  3. Un hombre no maltrata a una mujer:  Un hombre, no maltrata ni física, ni verbal, ni emocionalmente a su mujer.  Al contrario, vela por sus intereses, la protege de aquello que pueda hacerle daño y busca su bienestar por encima de todo, reconociéndola base del hogar que ha construido con ella.

Es triste ver que los valores que definen a un verdadero hombre se tratan de re-definir para ajustarlos a los que definen a un parapeto machista que dista mucho de ser algo que valga la pena.  Que desagradable sabor me deja en la boca leer justificaciones que degradan la verdadera imagen de un hombre tratando de darle calidad de broma a un tema serio que es reflejo de la descomposición social en la que vivimos.

Ojalá despertemos algún día del trance donde nos encontramos como sociedad y como país, y actos de este tipo comiencen a tacharse, a censurarse, y donde los involucrados en cuestión comiencen a sentir vergüenza en vez de orgullo.

Karolyn Castro ©

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