princess

Cuando tenía unos 15 años aproximadamente fui víctima de Bullying o acoso por parte de unas jóvenes.  El término “princesita” fue utilizado para referirse a mi a modo despectivo porque mi padre era muy estricto con el tipo de amigas o el tipo de actividades en las que yo podía envolverme. Fui víctima de intimidación, amenazas, provocaciones y burlas. En aquella época el concepto de Bullying no estaba propagado como ahora y para ser verdad nos tocaba lidiar con estas situaciones a otro nivel (muchas veces en silencio).

Sin embargo, en mi caso, hice algo un poco fuera de lo normal en mi, decidí un buen día enfrentar el problema.  Si me preguntan, algo tonto pienso ahora, porque aquellas muchachas eran tres y yo solo una y la situación pudo haber terminado de manera no muy favorable para mi.  Sin embargo, desde el día que la “princesita” se quitó la corona, se remangó el vestido y se comportó como todo, menos como una princesa, el acoso paró y todos vivieron felices para siempre…o no?

Unos cuantos años después, la vida que es toda una caja de sorpresas, me puso nuevamente de frente con una de aquellas muchachas.  Yo que había tenido cierre con la situación me sorprendí al escucharla saludarme, en tono algo despectivo “Hola princesita”.  Debo admitir que a mi edad…enfrentarse a algo así era peor que hacerlo a los quince, porque ya vienes con todo un chip de comportamiento social programado, sin contar que ahora si mides las consecuencias (algo que en la época de la pubertad no haces la mayor parte de las veces).

Decidí dejarlo pasar, apliqué cuanta inteligencia emocional me habían dado mis años y me entregué a ignorar los constantes comentarios, notas y correos electrónicos ofensivos.  Porque al final…me auto-convencí de que yo había crecido y ella no.  Pero al pasar los meses, entendí que la situación iba  a seguir y que ya el matiz hacía frontera con amenazas, debía ponerle un paro!.  Digamos que lanzé la inteligencia emocional al olvido, de nuevo me quite la corona, de nuevo me remangué el vestido y cuando estaba a punto de propinar el primer punta pié recordé que en la vida he aprendido a tener empatía y a tratar de comprender por qué las personas se comportan de una u otra manera y comencé a educarme en el tema del Bullying.

Ha pasado casi un año desde que el acoso comenzó y en el he comprendido tres cosas importantes:

1.  Carencia afectiva:  Si, esa persona que te acosa, que se vanagloria de que no le importa el mundo y que se ve tan segura de si, no lo es.  Es un ser humano que ha crecido con una carencia afectiva que no le ha permitido desarrollar habilidades personales y sociales que le hagan lidiar de manera correcta con sentimientos de frustración, de celos, de envidia, etc.  En pocas palabras, gritan en silencio “estoy aquí, necesito que me quieran”.

2.  No podrás cambiarles:  Lo traté por meses!, pagué ataques con emails cargados de compasión, de consejos y de frases motivacionales.  Oré, le ofrecí apoyo…todo al final no funcionó, y fue allí cuando me dí cuenta que el daño emocional de esta persona escapaba lo que yo podía hacer, que necesita una ayuda profesional que no puedo darle.  Entender esto me libró en gran medida de la culpa que arrastré por meses porque sentía que la abandonaba con su pasado tormentoso.  Me enfoqué no en cambiar a esa persona sino en cambiar la situación.

3.  El acoso es una situación seria:  Aunque pareciera que le he dado poca importancia o que es situación superada.  Con esta experiencia aprendí que no debemos restarle importancia al asunto, aún como adulto, todo el tema del acoso puede sacarte de tu centro, puede alterar tu paz.  Creo que vivir esta experiencia me hizo entender que si la situación puede arrancarte lágrimas de frustración a mi edad que no hará en un niño que carece de las herramientas para manejar estas situaciones.

Si eres víctima de acoso de cualquier tipo busca ayuda.  Aquí te dejo un website que me ayudó muchísimo “Stop Bullying” (está en dos idiomas).  En nuestro país puedes buscar ayuda para tus hijos con una gran amiga y profesional en el área la Licda. Claudia Simó del Centro Alas Formación y Apoyo, ella es ACC Coach de Padres, Familia y de Vida y toda una experta en el tema del Acoso.  En situaciones donde el acoso es de origen virtual (como el mío) y que potencialmente pueden perfilarse como graves, en nuestro país existe la Ley No. 53-07 contra crímenes y delitos de alta tecnología, que cubre un sin número de situaciones de este tipo.

Al momento de escribir esta entrada, las notas ofensivas han desaparecido casi totalmente y mi paz está restaurada.  Pero llevo un aprendizaje conmigo que me durará toda la vida…”Debes actuar inmediatamente y no ser un simple observador en situaciones como estas”

Karolyn Castro ©

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