Durante mis años en esta tierra me ha quedado algo bien claro, Dios y el cosmos conspiran para conocer mujeres maravillosas.  A Larissa la conocí a través de Wendy Solano y su sonrisa junto a su piel no delatan la batalla que esta Guerrera ha librado.  Su fé desde el primer día, que la mantiene de pie hasta lograr la de alta definitiva, es digna de admiración.  Ella tiene un mensaje importante para todas nosotras y yo, a su vez, tengo uno para todas ustedes…háganle caso a Larissa!.

Nombre:  Larissa Bethania Saldaña Peña

Ocupación:  Ama de casa

Cuál ha sido la batalla más dura que has tenido que librar hasta ahora?

A mis 34 años he tenido que librar muchas batallas, pero sin lugar a dudas la mas dura y difícil ha sido enfrentarme a un cáncer de mama.  Me fui a vivir a España a finales del 2008 junto a mi marido y mi hija mayor, la mas pequeña nació casi un año después.

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Desde que salí de Santo Domingo no había podido ir, por lo que mi madre junto a unas tías vinieron a visitarme en verano del 2011. Unas semanas antes de que mi madre llegará a España, mi marido me detecto un bultito en el pecho derecho. Yo la verdad es que no le di mucha importancia, pero mi marido se preocupo mucho y le dio seguimiento y mientras mi madre estuvo aquí, el me dijo que el bultito lo notaba más grande, se lo comente a mi madre y al igual que mi marido se preocupo mucho (yo quería restarle importancia, uno nunca piensa que algo como esto te puede pasar a ti), así que decidí ir al medico y explicarle la situación,  este me refirió para que me hicieran una mamografía. En el centro de salud me dijeron que la cita me llegaría a la casa.

Mi madre se tuvo que marchar y la cita aún no llegaba, yo al cabo de un par de semanas llame al centro de salud y me dijeron que tardaban de un mes a mes y medio para enviarme la cita, así que decidí esperar. Espere dos meses y nada, así que en Octubre de ese año, volví a ir al medico y le explique lo que había sucedido, y que el bultito había crecido, ya no estaba tan pequeñito como cuando lo detecto mi marido, el medico me refirió de urgencia a hacerme la mamografía (pero no vayan a creer que me la hicieron de una vez), tuve que volver a pedir la cita.

Paralelo a esto y puede sonar a fábula pase un tiempo teniendo la sensación de que alguien me perseguía en la calle, pero me giraba y no había nadie, hasta que un día me canse de tener esa extraña sensación (yo soy creyente) y decidí enfrentar en mi interior a lo que fuera que me estuviera inquietando (supuse que era satanás) y le exigí que me dejara en paz, que conmigo estaba y siempre me acompañaba mi señor Jesucristo y que contra El nadie podía, así que yo en el nombre de Jesús le exigía que me dejara tranquila, y funciono, no volví a tener esa sensación. Luego cuando me dieron el diagnostico, internamente lo volví a enfrentar (lo anterior sucedió justo antes de que me dieran el diagnostico), y le dije que yo no estaba asustada, porque sabia que mi Padre celestial estaría conmigo en todo momento.

La cita llegó y me hicieron la mamografía y efectivamente se veía un pequeño tumor, por lo que me refirieron al área ontológica de mama del Hospital. Allí una doctora muy dulce nos atendió y a partir de ahí me hicieron un sin número de pruebas (mas que las que me habían hecho en toda mi vida, todo paso muy rápido) me tomaron muestras para biopsias. Originalmente era un solo bulto, cosa que cambio luego de que me practicarán un tac, en éste se veía que había otro tumorcito (metástasis) en el mismo pecho, pero que por el lugar donde estaba no había salido ni en la mamografía, ni en la eco, así que hubo que practicarle una biopsia también.

Nada la doctora me dijo que dependiendo de los resultados de las biopsias tendríamos que tomar decisiones de que hacer. En España para darte cita en el medico normalmente tardan, a menos que haya algo malo, por lo que un viernes por la mañana me realice la “ultima” prueba y justamente ese mismo día por la tarde me llamaron para citarme con la doctora el lunes a primera hora (una no es tonta por lo que imaginaba que el tumor que tenia no era bueno). Pienso que muchas veces los seres humanos ante situaciones difíciles y dolorosas de aceptar, nos vestimos con una coraza, para poder sobrellevar lo que se nos viene encima, así que decidí por mi salud física y mental no martirizarme pensando por qué a mi?, trate de ocuparme en lugar de preocuparme ya tendría tiempo para digerir todo eso luego.

Mi suegra hizo las veces de madre y me acompañó a la cita, porque mi marido estaba trabajando, yo a nadie le dije lo que, ya en ese momento sabía (el resultado de las pruebas).  La doctora me dijo lo que ya yo sabia, tenia un tumor maligno de unos 2 cm (si mal no recuerdo), mi suegra se impresionó mucho con la noticia, no podía creer lo que escuchaba (yo la verdad ya me había preparado mentalmente durante el fin de semana, para escuchar el diagnóstico), la doctora me pregunto que si yo ya lo sabia, porque  no vio ningún cambio en mi expresión y le dije que no pero que lo imaginaba. Y le pregunte que cuál sería el camino a seguir?. 

Ella me explico lo avanzada que estaba la medicina frente a esta enfermedad y que debíamos actuar pronto, sobre todo por lo joven que era ya que las hormonas y las células trabajan y se reproducen con mayor rapidez y facilidad. Me dijo que el comité se reuniría esa semana y que me llamarían para indicarme cual seria el proceso a seguir ya que tenían dos opciones: 

1- Hacerme una mastectomía (quitar todo el tejido mamario) y si los ganglios no estaban afectados ponerme un expansor (es como una válvula que irían llenando de liquido para darle la forma y el tamaño del pecho y así ayudar a la piel a extenderse), o 

2- Darme primero quimoterapia y luego realizar la mastectomía.

Dependería del tamaño del tumor y de la fase en la que se encontraba el tomar una u otra decisión. Yo en ese momento no entendía muy bien el procedimiento,  pero decidí confiar en los doctores porque eran quienes entendían sobre este tema y me resultaron muy convincentes.

Algo que le sorprendió a la doctora fue que yo era muy joven, que a mis dos hijas las había amamantado y que genéticamente en mi familia no había antecedentes de cáncer de mama. (Esto es una lotería… y me toco, eso  me dije).

A todo esto mis padres y mi familia que dejé en Santo Domingo eran ajenas a la situación, y para mi lo mas difícil de todo esto, era tener que darle esta noticia.  Me arme de valor y le dije a mi marido que antes de operarme tenía que decírselo, que no me perdonaría que pasara algo y que ellos no lo supieran por mí. Así que hicimos una video conferencia en skype y les contamos la situación de la mejor forma posible, tratando de simplificar el problema restándole importancia.

Yo trate de que no se asustaran, les dije que yo estaba bien y tranquila (lo cual era cierto) porque decidí ver esto como un problema al que había que buscarle solución, y me plantee todas las posibilidades y así se lo explique a mis padres. Lo peor que me podrían decir es que era malo, que había que realizarme la mastectomia (con la salvedad de que me podrían reconstruir luego), que el pelo se cayera con la quimioterapia (si pero volvería a salir y durante el proceso hasta una peluca me conseguían) y lo peor de lo peor… que no le ganara la batalla al cáncer… bueno yo no me quería morir pero les dije que igual algún día tendría que suceder, que eso es lo único seguro que tenemos en esta vida. Y se que tanto ellos como mi marido y mi familia política sufrieron esto mas que yo.

En la siguiente cita la doctora me dio fecha para la operación (Marzo 2012), habían decidido realizarme la mastectomía.  Yo había pedido que me realizaran la mastectomía en los dos pechos, para evitar que en un futuro la mama izquierda pasara por lo mismo y el medico me dijo que lo veia algo radical, pero que era decisión mía, mi familia (mis padres) no estaban nada de acuerdo con eso y yo por no darles mas mortificaciones decidí solo operarme el pecho malo. Me realizaron un procedimiento primero para localizar los ganglios centinelas y luego procedieron a realizarme la cirugía, yo ya había pasado dos veces por quirófano (cesáreas) y la verdad es que no me asustaba, lo que si me tenia un poco intranquila era que me iban a poner anestesia general y que no me enteraría de nada.

Mi familia al igual que mi familia política es muy creyente y mi cuñada oro por mi antes de entrar a quirófano, yo todo se lo dejé a mi Padre celestial, puse mi vida en sus manos. Cuando logré medio despertarme estaba toda la familia en el hospital conmigo. Todo había salido bien y los ganglios no estaban afectados, por lo que me habían puesto el expansor durante la intervención. 

Allí estuve durante una semana. Mi familia política me ayudó mucho en todo este proceso (ya que la mía estaba muy lejos), y nunca tendré como pagarles todo lo han hecho por mi. Una de mis cuñadas que vivía en Inglaterra pidió un mes de permiso en su trabajo y se fue a mi casa a cuidar de mis niñas junto a mi marido, mientras yo estuviese convaleciente (el alta no me la daban hasta haber cumplido un mes de la operación). 

A las niñas le fuimos explicando en un lengua sencillo lo que estaba sucediendo, incluso nos reunimos con sus profesoras para explicarles la situación,  por si de alguna forma todo esto les afectaba y se veía reflejado en el colegio.

Llego la cita con el Oncólogo ese mismo mes (Marzo) y a finales de éste comenzamos con la quimioterapia (8 sesiones, 4 fuertes y 4 mas suaves, por mi edad era necesario porque las hormonas se reproducen mas rápido y circulan a esa misma velocidad). 

Le hablamos a las niñas sobre el tratamiento y las consecuencias de este. Recuerdo mi primer día de quimioterapia en la octava planta del Hospital, vi a una chica súper elegante, muy arreglada y maquillada, y yo me decía y aquí hay que venir así? Ese mismo día hable con otra chica que llevaba dos o tres sesiones de quimio y me estuvo hablando sobre su experiencia. Los enfermeros se desvivian por hacernos la vida más llevadera y ayudarnos en todo lo que necesitáramos (no tiene precio la labor que realizan los enfermeros que atienden allí, el amor, la comprensión y la paciencia con las que nos atienden es admirable y es algo que nunca olvidaré). 

Yo iba cada 21 días, para mi segunda sesión ya me había cortado el cabello y ya se comenzaba a caer por mechones, así que le pedí a mi marido que me rasurara (ya me habían entregado la peluca). El lo paso muy mal, no me quería recortar, pero cuando comenzó y vio los huecos que ya tenia perdió el miedo y termino, en solidaridad conmigo también se rasuró. La mañana siguiente cuando mis niñas se despertaron en forma de juego les mostramos nuestras cabezas y ellas también querían   recortarse el cabello para estar igual que nosotros.

Una anécdota graciosa que me sucedió fue que al no estar acostumbrada a cubrirme la cabeza, uno de los días siguientes a recortarme el cabello, un vecino toco el timbre de casa y yo fui a atenderlo  y se me olvidó ponerme el pañuelo, cuando esté se fue y pase cerca del espejo, se podrán imaginar la cara que se me quedó al verme, primero fue sorpresa y luego me eche a reír.

En ocasiones me acercaba a la ventana y mi hija mayor me decía “mama no te acerques a la ventana sin el pañuelo, no quiero que te vean así, ni mis amigos del colegio, porque se pueden reír de ti” y yo le explique que  no saldría así a la calle y que si sus compañeritos se reían  no lo hacían  por maldad, si no porque ellos no sabían lo que me sucedía.

Mi marido y yo tratamos en todo momento de hablar sobre la enfermedad y el tratamiento sin tabúes con nuestras niñas, en un principio no estábamos  seguros de si decírselo o no, pero llegamos a la conclusión de que era mejor no ocultárselo, porque hubiese sido peor y más impactante que por un descuido ellas me viesen  sin pañuelo o peluca, eso las impresionaría más, también les mostré la cicatriz de la operación por el mismo motivo.

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Como era de esperarse coincidía con algunas chicas los días que me tocaba la quimio, así que fuimos estrechando lazos, hasta que una de ellas decidió formar un grupo en whatsapp “Las Reinas de la Octava” 10 reinas que a partir de allí comenzaron a ser mas que compañeras de batalla, nos  convertimos en el bastón, los oídos, el aliento y comprensión de las demás porque compartíamos una dura vivencia y entendíamos momentos y situaciones que otras personas no podían. Mis reinas se convirtieron en mis hermanas de la vida y de batalla.

Mi madre no había podido volver y no me creía cuando le decía que estaba bien, así que llamo a mi prima que vive en Cataluña para que comprobara por ella misma cual era realmente mi situación. Cuando mi prima llego lo primero que hizo fue preguntar que donde estaba la enferma y yo le dije que no sabia, porque desde luego no era yo. 

En verano de ese año, mi madre vino junto a mi prima y vio que yo realmente estaba bien. Yo trate seguir haciendo mi vida como  si no me pasara nada, imagínate con dos niñas pequeñas no me podía tirar en un sofá a lamentarme, tenia que seguir luchando, por ellas, por mi, por mi familia. 

El pelo comenzó a crecer poco a poco y yo ya estaba desesperada por quitarme el pañuelo y la peluca (con el calor no los aguantaba) y más viendo a mis reinas que casi todas ya iban con su pelito corto pero sin peluca, así que un día que iba a salir me dije, hasta hoy es y salí sin el pañuelo, el pelo lo tenía muy pero muy cortito aún, aunque ya tenia en toda la cabeza. Me causó un poco de gracia que la gente se me quedara mirando por la calle. Un día que salí con mi marido le dije que yo los entendía perfectamente porque si yo no  hubiese pasado por esto probablemente habría actuado de igual manera.

En Septiembre me dieron la ultima quimio y en diciembre me hicieron la reconstrucción del pecho.

Durante 2 años estuve yendo a revisiones cada 3 meses y a partir del año pasado cada 6 meses. A Dios las gracias hasta ahora esta todo bajo control y espero y confío en que así sea y que en unos años me den el alta definitiva.

En que aspecto saliste fortalecida?

Pues primero mi fe, porque papa Dios se manifestó en mi y me cuidó en todo momento. Me demostró que ante situaciones difíciles puedo ser capaz de hacerme de hierro y enfrentarlas con coraje. Que soy mucho mas fuerte de lo que podría imaginar. 

Me demostró que quien realmente te quiere y te aprecia esta contigo sobre todo en los momentos mas difíciles y que hasta de las peores situaciones se pueden obtener grandes resultados. 

Una frase o un comentario que quieras dejarle a las demás Guerreras?

Por favor no descuides tu salud, ve al medico periódicamente, acostúmbrate a realizarte tu misma una exploración en los pechos cada cierto tiempo. Una detección a tiempo puede marcar la diferencia. 

Esta es una enfermedad a la que no le importa la edad, tu condición física ni tus hábitos alimenticios (aunque estos puedan influir).  

Trata de ver el lado positivo de todas las situaciones que se te presenten en la vida, esta de por si ya nos trae lo negativo.  No te lamentes, cada situación de tu vida tiene un motivo por insignificante que parezca y todo dependerá de como te quieras plantear y enfrentar lo que te sucede. 

Quiero que sepas que porque te diagnostiquen una enfermedad no se ha terminado el mundo, mas bien la vida te da motivos para luchar con más fuerzas y fe.

Qué sigue ahora en la vida de Larissa? planes futuros?

Pues seguir con mis revisiones,en unos años conseguir el alta medica definitiva. Emprender una nueva aventura en Inglaterra con mi familia. Volver al mercado laboral.

Y tratar de convertirme en una mensajera para las mujeres que no suelen realizarse revisiones periódicas, hacerles saber que hay que estar alerta, porque el cáncer es una enfermedad silente y que va trabajando sin siquiera darnos cuenta. Convertirme en vos de alivio para mujeres que sienten que el mundo se les termina por pasar por esta enfermedad.

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2 Replies to “Larissa B. Saldaña P. – Una Guerrera como Tu”

  1. Karolyn
    Mil gracias por permitirme contar mi historia y poder ayudar a otras mujeres que estan pasando por esta dura enfermedad.
    Un abrazo!

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