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pardon

“El débil no puede nunca perdonar…el perdón es un atributo de los fuertes” – Mahatma Gandhi

En mi vida cotidiana trabajo muy de cerca con estadísticas, números y tendencias (nada que ver con mi blog! que curioso no?).  Muchas veces cuando tratamos de predecir el futuro, lo hacemos sobre la base del pasado, de ahí que mi vida profesional me haga ejercer con esmero la memoria.  Esto es del mismo modo parte de mi vida personal y muchas veces me hayan dicho “tu no olvidas!”. Y es una realidad…parezco elefante en ese sentido.

Tener buena memoria es una virtud, sin embargo, no creo que funciona muy bien en temas del corazón.  Cada vez que fui herida lo archivé en un gran repositorio que cargaba conmigo para todos lados.  No perdonaba, constantemente re-visitaba mis zonas de dolor y me recargaba de rencor, a modo de no olvidar de donde venía y a donde no quería regresar.

Durante años viví de ese modo, y me pareció bien, era feliz.  Sin embargo, a cierta edad (sin ánimos de sonar vieja) hay cosas que te las re-planteas cuando las enfrentas con la sabiduría que trae consigo cada año vivido.  Fue así como hace casi un año alguien me rompió el corazón.  El dolor, familiar para mi ya, me llevó de nuevo a recorrer el camino de ser herida y toda la carga emocional que ello acarrea.  Sin embargo, algo diferente ocurrió aquel día…yo  estaba cansada.  Dije, estoy cansada de ser herida y de cargar por años los frutos de la estocada! pero en medio de mi queja descubrí que si bien no podía evitar la estocada, era yo la que había decido cargar con el dolor por todos esos años.

Ese día recuerdo que iba caminando por la calle cuando dije…voy a perdonarlo, todo!.  De repente no quise seguir cargando con aquella inmensa lista de nombres, situaciones, apellidos, rostros.  Fue un ejercicio controlarme en cada momento para no pensar en eso y desviar mis pensamientos a momentos alegres.  Tuve que dominar mi espíritu y eso es de lo más difícil, tuve que constantemente orar por sabiduría para para perdonar a todos aquellos que me habían hecho daño.  Fue así como un día me dí cuenta que me había liberado de una carga pesada que me había auto-impuesto al llevar en mi corazón rencores de antaño .

Hoy te invito a liberarte, a perdonar, a dejar ir.  Aquel o aquello que te rompió el corazón, que te dejó hecha pedazos..déjalo ir, deséale lo mejor y sigue adelante…con una mochila mucho más ligera y una vida mucho más feliz.

Karolyn Castro ©

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