september11

Aquel día de Otoño del 2014 fue el día perfecto…la temperatura no estaba fría ni caliente.  Con un cielo azul despejado y un sol que brillaba sin calentar decidí visitar el One World Trade Center y el Memorial al 11 de Septiembre.  Aunque ya tenía muchísimos días en la gran manzana, este era uno de esos lugares icónicos que debes visitar pero con el que tienes sentimientos encontrados.

No conocí nunca personalmente las torres gemelas o los twin towers antes de los ataques terroristas del 11 de Septiembre.  Pero, como a todo el mundo, los eventos de aquel día me dejaron profundamente afectada, principalmente porque durante el espacio de una hora estuve tratando de localizar a alguien muy querido que trabajaba en uno de los edificios aledaños que, de hecho, colapsó al ceder las torres gemelas.  Ese día fue muy especial porque 13 años después de los ataques visité el memorial junto a aquella persona, quien también visitaría el lugar por primera vez desde aquel triste momento.

De más está decir que aquella fue una visita emotiva, por más que traté de sonreír en las fotos no pude hacerlo y ver las imágenes y los objetos que quedaron como memoria de aquel terrible acto de odio representó momentos desgarradore.  Mi experiencia fue una doblemente cargada de sentimiento al experimentar, junto a alguien que estuvo allí, los sentimientos de regresar a aquel lugar donde vio cara a cara al odio llevarse a miles de inocentes.  Aún con toda la carga emocional de mi visita, siento que este es un lugar que no debes dejar de conocer en la ciudad de Nueva York.

Hoy te dejo con algunas razones del por qué visitarlo:

  1. El rascacielos más alto del hemisferio oeste y el 5to. más alto en el mundo:  El nuevo edificio del One World Trade Center tiene 104 pisos que incluyen un observatorio o deck observatorio de la ciudad de Nueva York.  Desde mi punto de vista su diseño moderno, limpio y  octagonal te quita el aliento.  Algo interesante que no debes dejar de hacer es mirar hacia arriba…y tener tu cámara lista.  Bien cerca del edificio, mientras lo bordeas mira hacia el cielo y déjate cautivar como sus caras y cortes se pierden en el mismo, dándote un maravilloso espectáculo como solo la ingeniería y la arquitectura moderna pueden darte.  Puedes subir al observatorio y tener una vista maravillosa de la ciudad de Nueva York, también podrás observar parte de la ciudad de New Jersey.
  2. Las fuentes infinitas:  Dos enormes fuentes de 4000 metros cuadrados cada una, y que contienen las cataratas construidas por el hombre más grandes de los Estados Unidos, marcan los lugares donde antes de los ataques se erigían las torres gemelas.  Rodeada de los nombres de las 2,977 víctimas identificadas que perdieron la vida durante los ataques, las fuentes producen un ruido que calla el bullicio de Manhattan y su diseño refleja  la pérdida y el vacío que dejaron los ataques en la vida de una nación.  Es casi imposible sostener una conversación audible alrededor de las fuentes, pero no importa mucho, porque pocos de los que se acercan quiere hablar.  A nivel emocional, las fuentes reflejan precisamente todo lo que el diseñador quiso, siendo un momento solemne que te mueve a pasar la mano por aquellos nombres como queriendo borrar el recuerdo de aquel día.  Es frecuente encontrar familiares dejando una rosa sobre el nombre de un ser querido.
  3. El árbol sobreviviente: De los escombros de las torres gemelas fue rescatado un árbol de unos 8 pies de altura de Pera Caleriana o Pyrus Calleryana.  Conocido como el “Árbol Sobreviviente”, es perteneciente a la familia de las rosáceas, este árbol se llena de unas flores blancas hermosas durante la primavera.  En el lugar del memorial, se erige lleno de vida y en todo su esplendor (en invierno no tiene ni una hoja) este árbol cuyo tronco y savia llevan consigo el horror, las lágrimas y las pérdidas de ese día.  Su presencia es un recuerdo de que sin importar los horrores vividos, se puede salir adelante…que aquello que nos doblegó, no pudo con nosotros.
  4. Tu alma:  Si, como lo lees…creo que todos fuimos impactados por los ataques terroristas de aquel día, unos en mayor proporción que otros.  En mi caso, la angustia de aquellas horas sin saber de un ser querido para mí son una memoria que no quiero revivir.  La visita al sitio del memorial y al One World Trade Center fueron un cierre y una catarsis que no me daba cuenta debía vivir.  Sin vergüenza confieso que derramé mis lágrimas, no solo por aquellos 2,977 nombres que fríos me contaban cientos de historias. Derramé lágrimas por los restos de las 1,115 víctimas que nunca fueron identificadas y que hoy descansan en la base del museo.  Leer entre aquellos nombre la frase “y su bebé aún no nacido” sigue el nombre de las mujeres que perdieron la vida y que gestaban vida dentro…a mi en lo personal eso me tocó muy hondo.

Para mi la visita a este lugar es definitivamente una que no debe faltar, en ningún otro punto turístico de la ciudad de Nueva York encontrarás mejor escenario para sentarte a reflexionar en lo que el odio puede hacer, en el vacío sin sentido que deja como parte de la vida.  Entre los árboles del parque memorial y sentada en un banco, apretaba la mano de quien, 13 años atrás, había visto de primera mano los ataques.  Aquella mano hoy limpia y que tiempo atrás estuvo llena de cenizas, apretaba la mía en señal del apoyo que necesitaba, pude ver en sus ojos la tristeza, el recuerdo, el horror de algo sin sentido…que nos cambió a todos por completo.

Karolyn Castro ©

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