Era la 1:28 pm del primero de Noviembre del 2001, estaba sola en la sala de espera del Doctor y casualmente me había encontrado con la Directora y la Sub-Directora del colegio donde cursara la primaria, hoy comprendo que debía encontrarme con ellas porque fue esa conversación la que me mantuvo “entretenida” en lo que esperaba mi turno.  Me consultaba porque tenía problemas desde muy joven con mi ciclo menstrual y en ese momento quería comenzar a buscar un bebé.

Cerca de las 2:15 pm salía de aquella sala de espera con mi mundo destrozado.  Me diagnosticaban con infertilidad secundaria, en este caso con Síndrome de Ovarios Poliquísticos y aunque no me habían dicho que sería imposible tener hijos, si que requeriría esfuerzo y dinero (y honestamente pienso que esto último era lo que más me preocupaba en ese momento).  Nunca he sido buena manejando la incertidumbre y en aquel momento el futuro era “incierto”.

Fanática del internet pasé días buscando todo lo relacionado a SOP o PCOS (de sus siglas en inglés), me uní a cuanto foro encontrara que tratara este tema.  Los siguientes meses transcurrieron en una constante lectura de estudios médicos, leer experiencias de otras mujeres, consultar con mi médico. En fin, yo creía que la información era poder y me lanzé como lo hago con todo, apasionadamente.

Los meses transcurrían y si bien es cierto que ya había comenzado el tratamiento, el progreso era lento y las pruebas de embarazo negativas o BFN (Big Fat Negatives de sus siglas en inglés) comenzaron a mermar mi esperanza, mi fé, la seguridad en mi misma, inclusive me hacían sentir menos mujer.

De más está decir que cuando los meses se convirtieron en años la desesperanza se apoderó de mi y en el 2004 toqué fondo, dejé de creer que podría tener hijos y mi fé en Dios se volvió prácticamente nula.  Me sentía sola, me sentía deprimida y honestamente me había cansado de soñar y creer que algún día podría acariciar la cabeza de un niño o niña que fuera mio.

Durante toda mi batalla contra la infertilidad frecuentaba muy asiduamente un foro llamado Ovusoft, una comunidad de mujeres luchando con diferentes tipo de infertilidad y las “Cysters”, como nos denominábamos las que luchábamos contra el Síndrome de Ovario Poliquístico forman aun hoy parte importante de mi vida, son hermanas y amigas que adoro aunque nunca nos hemos conocido en persona.  Esas mujeres fueron quienes me mantuvieron “medio cuerda” durante años.

Pero tocar fondo tiene dos resultados, o sales victorioso y fortalecido…o mueres.  Eso me pasó a mi aquel día donde fuera testimonio vivo del Dios que no me ha dejado oración sin respuesta.  Aquel día me llené de rabia e impotencia cuando leía en las noticias locales que habían abandonado un feto en un zafacón, ver aquel cuerpecito sin vida entre la basura fue la gota que derramó el vaso, ya que yo vivía otro ciclo fallido en aquel momento.  Ese día con lágrimas en los ojos exclamé “No creo que exista un Dios, porque si existiera no permitiría cosas así, si de verdad existiera me diera una prueba tan grande de ello que jamás volvería a dudar de El”.

Exclamé eso con todo el poder de mi alma, lo hice sintiéndolo en cada poro de piel…y tomé la decisión de no creer. Me fui a la cama esa noche con el alma apesadumbrada, sintiéndome engañada, pero lo que es peor, por primera vez me fui a la cama sin orar y sin creer en la existencia de un Dios.  

Al dormirme tuve un sueño, soñé que caminaba descalza y usando una bata de gamuza transparente por un amplio jardín que conducía a una casa, estaba nevando y yo tenía mucho frio.  Al llegar  a la puerta de la casa, toqué y abrió la puerta una señora y un señor que, al igual que yo, vestian de gamuza blanca.  No podía levantar mi cabeza en el sueño para verles el rostro, solo veía sus pies descalzos iguales a los míos.  En ese momento el señor hace un gesto con su mano como señalando mi vientre y la señora me entrega un bebe, era gordito y sonreía, su carita era adorable y yo pensando que podía tener frío por la nieve me lo pego a mi vientre.  De repente el bebé comienza a desaparecer y yo trato de aferrarme a el, me comienza a invadir mucho calor, veo la nieve bajo mis pies derretirse y escucho al señor que estaba en la puerta decirme “Ese es al que tu llamas Gabriel” (siempre decía que si tenía un bebé y era varón quería llamarle Gabriel porque la historia del Arcángel Gabriel es una de las que más me gusta en la biblia).

En aquel momento desperté de golpe, entre lágrimas y sin poder articular palabra.  Todavía contar la historia me pone la piel de gallina, pues en aquel momento mi habitación estaba inundada de un olor a talco de bebé intenso que no solo yo pude percibir.

De más está decir que no hubo dudas a partir de aquel momento, con fé renovada, tomé mi espada y comenzé de nuevo la lucha, Dios me había dicho que sería Madre y yo estaba dispuesta a poner todo de mi parte.  Años más tarde se me presentó la oportunidad de viajar a Grecia, un sueño hecho realidad, exclamé en voz alta y dije “Dios gracias por cumplirme este sueño”  una semana antes del viaje que era el “sueño de mi vida”.

En la semana santa del 2008, el Domingo de Ramos (cuando se recibe a Jesús en belén agitando palmas) ese día tomé una prueba de embarazo en mi casa, no porque pensara que estaba embarazada sino porque me iba a Grecia y quería comenzar el tratamiento para parar el período en lo que estuviera de viajes para que nada “arruinara” el viaje soñado.  Descarté la prueba y comencé a lavar mis manos, al mirar al bote de basura por instinto, vi la prueba que había caído boca arriba con dos rayitas rosadas que anunciaban mi embarazo.  

Recuerdo haberme puesto como loca, no sabía si debía ni siquiera caminar…mi médico, el Dr. Mario Lama quien fue un angel en todo el proceso, me recibió el lunes temprano.  Las pruebas indicaban baja progesterona pero yo sabía que había recibido mi regalo, que mis hombros cargaban ahora el peso de ser madre, que por fin estaba lista ante los ojos de Dios y que este sería un embarazo perfecto.

Hoy soy madre de dos hermosas niñas, Francesca e Isabella, ambas resultado de 11 años de duras batallas.  Son el motor que mueve mi vida, mis milagros.  Hoy miro atrás y pienso en cada lágrima, cada señal recibida durante toda la lucha, cada momento donde estuve a punto de volver a soltar la espada y donde justo en ese momento recibía un mensaje de aliento.  Hoy llevo esa cicatriz con orgullo, como una medalla que me recuerda constantemente que como mujeres somos capaces de sobrellevar cualquier cosa por amor.

Como siempre que comparto mi testimonio de vida elevo una oración por aquellas mujeres que como yo luchan contra la infertilidad, pido paz y sabiduría durante la batalla para cada una de ellas.  La infertilidad te marca por toda la vida, aún cuando has sido bendecida y has logrado vencerla como lo hice yo, por eso elevo también mi plegaria por aquellas que como yo tenemos la cicatriz que deja y los miedos que acarrea.

Karolyn Castro ©

12 Replies to “Mi batalla contra la infertilidad”

  1. HERMOSO Y EDIFICANTE!!!!!

    Al leer tu testimonio lagrimas brotaron de mis Ojos!
    Yo tambien testifico el amor de Dios en mi vida, a raiz de una enfermedad desde los 9 meses de nacida y hasta los 23 tengo hoy cicatrices en la pierna derecha, que me recuerdan el gran Amor que Dios me tuvo desde mi c oncepcion, y esas mismas cicatrices a medidas que las he amado en su justa medida, me recuerdan que he avanzado, que tengo el Don de un hermoso esposo, de 3 hermosos hijos y me recuerdan aun mas la entereza de unos padres (mis amados Padres), que nunca se dieron por vencido., por tantas y muchas otras cosas (una lista interminable) ya no me da verguenza exibirlas, todo lo contrario, si llevo una ropa corta y despiertan la curiosidad de alguien, hago alardes de ellas y de toda su historia………………La Osteomilitis no vencio a esta guerrera de papa Dios, No me dejo invalida (aun, muy al pronostico medico), me ayudo a crecer, a ser fuerte y a ir tras lo que quiero y me ayuda dia a dia a tener una razon para Agradecer a Dios el privilegio de reconocerle Dueño y Señor de mi Vida!

    Mas que Guerreras, hijas predilectas de el!

    un Abrazo!

    Rosaura

  2. Hola Rosaura…que hermosas palabras! Así mismo hijas predilectas de El!!! sin duda alguna! Me encantaría contar tu historia en Una Guerrera como Tu…nada como un testimonio de vida tan enriquecedor como el tuyo!. Un abrazo a ti también

  3. Tengo agregada el Face Book de la Embajada de los Estados Unidos (club de lectores), gracias por tu historia, necesitaba un poco de fe.. y me la transmitiste. Karolynn

  4. Andrés me alegra haberte transmitido un poco de Fe. Es el propósito de todo mi proyecto precisamente ser fuente de fe e inspiración para todos aquellos que nos visiten. Un fuerte abrazo!

  5. Al igual que Andres necesitaba en este momento un poco de fe , el encontrar tu pagina es una de las mejores cosas que me pudo pasar.

    DLB karolyn

  6. Licet…me alegra que haya podido brindarte un poco de Fe…como dicen por ahí (mi trabajo ya está hecho!). Si te animas tenemos también una comunidad en Facebook a la que te puedes unir. Dios te bendiga a ti también Guerrera!

  7. Hola Sury! tengo que actualizar mi historia pero te cuento que fueron en total 11 años batallando para tener a mis dos hijas. No pierdas la esperanza, no te diré que es un camino fácil porque no lo es, pero a lo largo de el, asegúrate de no dejar que la infertilidad te robe también tu paz, tu alegría y tus deseos de vivir. En mi caso siento que es algo que a mi me robó y si tuviese que pasar todo de nuevo no le permitiría robarme eso. Te mantengo en mis oraciones

  8. El tiempo de Dios es perfecto, yo sufría de I varios poliquisticos desde los 16 años que me medicaron con pastillas anticonceptivas para regularizar el ciclo, me hicieron cirugías para limpiar mis o varios, me case y a los 4 meses quede embarazada y lo perdí a las 6 semanas, en total yo perdí 7 embarazos, Me sometí a tratamientos de fertilidad en Miami, no me encontraban nada, todo perfecto, salvo los ovarios poliquisticos, a los 3.5 años, ya desesperada le dije a mi médico que me hiciera un in vitro, me dijo que yo no lo necesitaba, al final le dije que era lo que quería, me hicieron una inseminacion artificial, se me complicó con una hiper estimulación ivarica, produje 44 ovulos, no me podían hacer la inseminacion con tantos ovulos, tuve riesgo de muerte por esa situación, pero todo fue mejorando hasta que por fin me la hicieron, quede embarazada de mellizos, pero uno era ectopico y tuvieron que extraerme los dos, a los seis meses me hicieron un in vitro y me sucedió lo mismo, pero no quede embarazada, luego me divorcié y con mi pareja actual, tuve varias pérdidas, incluyendo otro embarazo ectopico, en el cual me tuvieron que cortar una trompa. Había jurado años antes que no me sometería a otro tratamiento más, que cuando El señor encontrará el momento perfecto, yo quedaría embarazada. Y así fue, luego de 12 años anhelando ser madre, quede embarazada de mi hija, así, con una trompa menos, mis o varios poliquisticos y sin ningún tipo de tratamiento. Mi embarazo fue sin complicaciones, ni malestares ni nada, y mi hija súper sana, gracias a Dios. La esperanza es lo último que debemos perder y tener mucha fe. El tiempo de Dios es perfecto.

  9. Así es vilma, el tiempo es perfecto! en mi caso mi primera hija nació justo 2 meses y medio luego que falleciera mi padre. Ella sirvió de consuelo a mi madre que perdía el compañero de más de 50 años y a mi como su hija el consuelo para salir adelante. Que bella historia! si te animas y quieres compartir tu histora de batalla en la sección Una Guerrera como Tu, nuestro portal está abierto para ti y todas las que la quieran contar. Solo envíame un correo a teamguerreras@gmail.com

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