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Es frecuente recibir correos o que me hagan la misma pregunta:  “De dónde se te ocurren tantas cosas para escribir?”.  Es divertido porque algunas personas me han piropeado mi “disciplina” para escribir y otras me han mirado con cara de asombro cuando leen algo que es como “si hubieses escrito lo que estaba pensando”.  Pues bien, no hay una fórmula mágica para escribir (en serio!), se que sueno a reina de belleza cuando dicen que comen de todo pero la realidad es que para mi, por lo menos, escribir no fue algo que aprendí en ningún lugar, lo considero el don que Dios me dio.

Sin embargo quiero detenerme hoy a contarles un poquito de este don y quien se esconde callada detrás de cada cosa que escribo….debo hoy hablarles de ella.

Mi musa…la conocí cuando cursaba el octavo de primaria.  El año anterior, mi padre había insistido en que comenzara a leer obras literarias clásicas y a falta del despliegue de tecnología de hoy en día, encontré entre las páginas de aquellos clásicos una manera de escapar a mundos desconocidos, vivir historias maravillosas y explorar culturas a las que, por mi condición económica, no podía visitar en persona.  Pero a mi musa (que de hecho tiene nombre por si no lo sabían, se llama Cecilia y su apodo es Sissy), la conocí mientras leía “Tiempos Difíciles” de Charles Dickens.  Hice una conexión muy fuerte con Sissy (un personaje de la historia) y cuando terminé aquel libro  yo quería tener la visión del mundo que tenía Sissy…pero yo no era ella.

Sin embargo, algo pasó, Sissy comenzó a cobrar vida en mi propia vida cotidiana, imaginaba que hubiese hecho Sissy, o como hubiese pensado Sissy (que en la novela estaba llena de imaginación y fantasías pero que a la vez era la voz de la razón y quien al final enseña a los demás como debe vivirse la vida).  A lo largo de semanas que se convirtieron en meses comencé a leer más y más…había quedado fascinada con la corta novela de Dickens y esto me llevó a devorar libros como si mi propia vida dependiera de ello (muchas veces escondida de mis padres me quedaba dormida de madrugada leyendo con una pequeña linterna).

Sissy y yo fuimos felices solas, nos embarcamos en aventuras imaginarias, nos fuimos a explorar la zona colonial de la mano de mi padre que se afanaba en contarnos historias de la era de Trujillo mientras Sissy y yo inventábamos grandes historias de príncipes o aventuras en barco.  Pero ese verano llegó a su fin y comencé un nuevo año escolar, llegué a aquel colegio de la mano con Sissy y las miles de historias que nos habíamos inventado a raíz de leer sabrá Dios cuantas obras literarias!.  Un nuevo compañero, los destellos de un primer amor y mi total admiración por el trabajo de Jane Austen con “Sense and Sensibility” hicieron que Sissy comenzara a hablarme en las noches o en algunos momentos del día.

No me había vuelto loca…les juro!.  Sissy es mi musa, su personalidad es romántica pero objetiva (si es que esa combinación puede darse).  Es aventurera, no se puede estar quieta, algo traviesa y extremadamente sensual.  Sissy viene y va…pero se queda en muchas ocasiones por largas épocas.  Es algo susceptible a mis estados de ánimo, a la lluvia (le encanta) y a las moralejas de un buen libro.  Sissy ve todo lo bueno del mundo, casi nunca tiene una óptica negativa de la vida.  Le encanta viajar y debo admitir que si no la freno, de vez en cuando, me pasara el día completo a su merced.  Ella ve una historia que contar en casi todo! y es una soñadora constante, exigente con la gramática y una investigadora incansable, todo debe ser perfecto y dejarla feliz antes de ser publicado.

Cuando se activa, Sissy me despierta en las madrugadas, interrumpe mis horas de comida y puede mantenerme encerrada por días escribiendo o investigando sobre un tema en particular.  A mi edad he aprendido a convivir con mi musa y lejos de que esto le suene chiflado, he aprendido a aceptarla como parte integral de mi, ella me ha hecho embarcarme en locas aventuras y en ocasiones, traer solaz y consuelo a mi alma y a la de los demás en momentos donde el horrible ángel de la muerte nos ha visitado.

Durante años, de manera cuidadosa, la he alimentado con libros, con experiencias, con viajes, con sentimientos…si señor…Sissy vive de sentimientos…he notado que si mi alma tiene sentimientos negativos Sissy se aleja, se enoja conmigo hasta que vuelvo a mi cauce y la alimento de lo que le gusta.  Ella está detrás de cada historia, inclusive de cada receta y también la sentirán marcharse cuando ven que no escribo…a esos momentos les llamo el desierto y son días en los que Sissy se ausenta y me deja para vivir sola momentos algo más terrenales.

La dejo ir y venir a su antojo…y esa ha sido nuestra historia durante los años que tenemos juntas.  Así escribo, como hoy…con Sissy diciéndome que puedo compartir de ella…y que secretos nos toca aún mantener solo entre nosotras dos.  Lo demás es técnica…de eso les hablaré en algún otro día.

Karolyn Castro © (y Sissy…quien casí nunca recibe el merecido reconocimiento).

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