tripitico

 

Cuando tienes mucho tiempo ya asistiendo al gimnasio, hay situaciones que simplemente pasan desapercibidas.  Hace unos días fui a una tanda de Zumba en un horario al que regularmente no asisto y al llegar al gimnasio debes anotarte en un listado y elegir la posición del salón en la que quieres tomar la clase.  Hice lo que siempre hago, y me anoté en uno de los números del frente.

Al poco tiempo de haber entrado al salón y estar parada en la posición que había elegido, se me acercó una muchacha joven que me dijo “usted está anotada en esa posición?”, al contestarle afirmativamente me dijo “Esa es la posición de ______ , ella es la dura de esta clase, se sabe todos los movimientos y todos casi la seguimos a ella cuando el profesor no está en la tarima, considere cambiar de posición” .  Me limité a contestarle que ese día ______ tendría que tomar la clase en otra posición.

Soy una persona muy firme y aún hubiese sido nueva en la clase y no hubiese sabido los pasos no hubiera cambiado la posición (algunos amigos me dicen terca…otros que soy rebelde sin causa…al fin y al cabo soy lo que soy).

Cuando esta persona llegó a la clase, es evidente por su cara que se sintió un poco abrumada y molesta porque debió tomar una posición detrás (y algunos nos tomamos el tema de liderazgo muy en serio, sin comprender que un líder será líder desde cualquier posición de vida que le toque jugar).  En resumen la clase la completé a la perfección y claro está no puedo negar que a mis 40 me sentí orgullosa de que le mostré a las chiquitas de 20 lo que una #Guerrera es capaz de hacer cuando es retada.

Al finalizar la clase mientras recogía mis cosas para salir, se me acercaron unas muchachas que me dijeron que estaban felices de que yo no me hubiese movido de lugar, que ellas eran nuevas en la clase y que las nuevas tienden a irse porque son víctimas de miradas burlonas (créanme aunque usted sea una dura bailando, seguir la coreografía de una clase de Zumba toma horas de entrenamiento y de llegar a conectar con el instructor para conocer cuando habrá cambio de movimiento).  Me sorprendió el comentario y por eso quiero tratar el tema de “la nueva” en los gimnasios.

Por mi personalidad, un poco reservada y soñadora, soy consciente de que regularmente ando en una nube y no me fijo en si la gente me mira o no me mira.  Llegué con 190 libras al gimnasio hace un año y la verdad…si alguien me miraba para burlarse no me di cuenta.  Pero si fui la nueva, si experimente no saber como utilizar una máquina, como hacer un ejercicio y pasé horas (y eso que soy bailadora eh!) perdida para la izquierda cuando el instructor de Zumba iba a la derecha.  Yo fui la nueva, tuve vergüenza de preguntar cosas relativas al funcionamiento del gimnasio y me sentí intimidada por aquellos cuerpos maravillosos en licras   que no dejaban ver un solo rollito fuera de lugar.

Pero la determinación que tenía, el hecho de que había firmado un contrato conmigo misma y que no daría mi brazo a torcer fueron factores que favorecieron que no me dejara desanimar por estas situaciones.  Encontré entrenadores dispuestos, gente maravillosa, otros socios que cuando veían que estaba un poco perdida me ayudaban de manera incondicional y hoy casi dos años después tengo amigos maravillosos que son consecuencia de mis horas de gimnasio.

Para los “nuevos”, para tí #Guerrera que inicias recientemente esta jornada de fitness, para ustedes un consejo que comenzará con una pregunta:  Se burla alguien de un enfermo en un hospital?, la respuesta es NO.  El gimnasio, correr en el Mirador, caminar en el botánico, practicar ese deporte por primera vez….TODO es medicina para tu salud, por ende, si alguien pareciera burlarse, eso habla más de la persona que se burla de quien está siendo burlado, habla de inseguridad, habla de falta de humildad, habla de un alma enferma.  No temas tomar ese puesto del frente aunque no hagas un solo movimiento bien, de hecho los nuevos deberían tomarlo para poder ver al instructor, no temas equivocarte, no te sonrojes cuando alguien se te acerque y te diga “mira se hace de esta manera”, no te avergüenze llamar al instructor para que te muestre como utilizar el equipo.

Para los “viejos”…para los que nos sabemos la rutina mejor que el profesor, para quienes programamos la caminadora sin mirar, para quienes somos recibidos a coro por nuestros amigos del gimnasio.  Recordemos ese día donde llegamos por primera vez, recordemos que el verdadero liderazgo residen en tu capacidad de hacer crecer a las personas, no en minimizarlas.  Recordemos que nuestra historia y nuestra persona debe inspirar, debe acoger, debe proteger, debe vivir para que cada día haya más personas saludables.  Los instructores hacen un maravilloso trabajo acogiendo y enseñando a los “nuevos” y es nuestra responsabilidad moral de recibirlos de manera cálida, eso hace un verdadero líder.

Invito a todas las #Guerreras a desafiar el estigma de “la nueva”, si eres la que cae en esta clasificación te invito a auto-desafiar esa etiqueta.  Si de lo contrario eres de “las viejas”, a ti te invito a lo mismo, a auto-desafiar ese calificativo, a experimentar la maravillosa satisfacción que se consigue cuando enseñas lo que sabes.

Que tengan un muy feliz fin de semana Guerreras!

Karolyn Castro ©

2 Replies to “Yo fuí una vez “la nueva” – Desafiando Estigmas”

  1. Me encanto esto de “la nueva”, todos hemos sido nuevos en alguna ocasion y si… pasar por el patito feo,.a veces me he querido desintegrar y pienso…pero no es lo que querias???..que te lo impide…y sigo adelante recordando los esfuerzos y sacrificios que he tenido que hacer, sin importarme los comentarios o actitudes negativas de los demás..

  2. Así es Ingrid….no solo con el ejercicio…en todo! Para mi ser nueva haciendo algo demuestra que estas creciendo porque del aprendizaje siempre se crece. Me alegra que te gustara

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